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El cerebro y las adicciones

El cerebro humano está programado para buscar el placer y evitar el dolor. Actividades cotidianas como comer, socializar o hacer ejercicio activan el sistema de recompensa cerebral, liberando neurotransmisores como la dopamina que generan sensaciones placenteras. Sin embargo, cuando sustancias externas como drogas o alcohol interfieren en este sistema, pueden alterar su funcionamiento normal, desencadenando un proceso neurobiológico que conocemos como adicción (Volkow, Koob & McLellan, 2016).

Primera exposición y sistema de recompensa

La primera vez que una persona consume una sustancia psicoactiva, el cerebro experimenta una liberación abrupta y exagerada de dopamina. Esta señal intensa de placer se graba profundamente en las redes neuronales. La experiencia, al ser tan gratificante, motiva a repetirla. Con el tiempo, el cerebro comienza a anticipar el consumo, activando señales de deseo incluso antes de que la droga sea ingerida (Yale Medicine, 2021).

Tolerancia, dependencia y pérdida de control

Al continuar con el consumo, el cerebro se adapta disminuyendo la sensibilidad de los receptores de dopamina. Este fenómeno genera tolerancia: se necesita una mayor cantidad de sustancia para lograr el mismo efecto. Además, la dependencia física y psicológica se instala cuando el individuo necesita consumir para evitar el malestar de la abstinencia. En esta etapa, el placer inicial casi desaparece, y el consumo se vuelve compulsivo (NIDA, 2020).

El cerebro humano está programado para buscar el placer y evitar el dolor. Actividades cotidianas como comer, socializar o hacer ejercicio activan el sistema de recompensa cerebral, liberando neurotransmisores como la dopamina que generan sensaciones placenteras. Sin embargo, cuando sustancias externas como drogas o alcohol interfieren en este sistema, pueden alterar su funcionamiento normal.
El cerebro humano está programado para buscar el placer y evitar el dolor. Sin embargo, cuando sustancias externas como drogas o alcohol interfieren en este sistema, pueden alterar su funcionamiento normal.

Cambios estructurales en el cerebro

La adicción no solo afecta el sistema de recompensa; también impacta en regiones como la corteza prefrontal, encargada del juicio, la toma de decisiones y el autocontrol. Estos cambios explican por qué una persona con adicción puede continuar consumiendo a pesar de conocer las consecuencias negativas. La voluntad y el razonamiento se ven debilitados, lo cual refuerza la visión de la adicción como una enfermedad del cerebro (Hazelden Betty Ford Foundation, 2020).

Factores psicológicos y emocionales

La adicción no es solo biología. Factores como el estrés crónico, los trastornos de ansiedad, la depresión o experiencias traumáticas no resueltas aumentan significativamente la vulnerabilidad al consumo. Muchas veces, el inicio del uso de sustancias responde a una necesidad de escape o regulación emocional, lo que convierte a la adicción en una forma de automedicación. La falta de vínculos afectivos saludables o de habilidades para enfrentar el malestar emocional también incrementa el riesgo (Recovery Research Institute, 2021).

Enfoque integral del tratamiento

Comprender la adicción como un trastorno biopsicosocial es clave para su abordaje. El tratamiento efectivo debe incluir intervenciones médicas (como desintoxicación y farmacoterapia), apoyo psicológico (terapia individual y grupal), y estrategias sociales (redes de apoyo, reinserción laboral, tratamiento del entorno familiar). En este proceso, la empatía y la no estigmatización son fundamentales.

Conclusión

La adicción no es un fallo moral ni una debilidad de carácter, sino una condición médica y psicológica compleja. Su desarrollo involucra alteraciones neurobiológicas, desequilibrios emocionales y contextos sociales vulnerables. Reconocer esta realidad permite ofrecer tratamientos más humanos y efectivos, centrados en la recuperación, la dignidad y la comprensión. El cerebro, aunque afectado, tiene la capacidad de sanar con tiempo, intervención adecuada y acompañamiento.

Referencias

  • Hazelden Betty Ford Foundation. (2020). What drug abuse does to the brain. https://www.hazeldenbettyford.org/articles/drug-abuse-brain
  • National Institute on Drug Abuse (NIDA). (2020). Drugs, Brains, and Behavior: The Science of Addiction. https://nida.nih.gov/publications/drugs-brains-behavior-science-addiction
  • Recovery Research Institute. (2021). The Brain in Recovery. https://www.recoveryanswers.org/recovery-101/brain-in-recovery
  • Volkow, N. D., Koob, G. F., & McLellan, A. T. (2016). Neurobiologic advances from the brain disease model of addiction. New England Journal of Medicine, 374(4), 363–371. https://doi.org/10.1056/NEJMra1511480
  • Yale Medicine. (2021). How an addicted brain works. https://www.yalemedicine.org/news/how-an-addicted-brain-works