Psico-Guia

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Ánimo

Dependencia emocional

¿De verdad es importante que ya no le importes? 

Has tenido la sensación que esa persona que tanto te agradaba, que te encantaba pasar tiempo con ella, ya no te busca, es más desde hace un tiempo pareciera ser que has pasado a ser segundo o tercer plano en su vida. 

Claro, es doloroso que quien solías ver como una persona que siempre estaría para ti, se haya distanciado, las pérdidas ya sea de bienes o relaciones implica un proceso de duelo. 

Pero has notado algo más. No. No has notado que tú eres quien está esperando a esa persona y es más, necesitas que esa persona esté ahí para sentirte bien. Pero has notado algo más. No. No has notado el por qué tú eres quién necesitas que esa persona esté ahí para que te sientas bien. 

Didas, es algo normal, anhelar a quien ya no está, pero el punto aquí es que no simplemente se anhela, se necesita a esa figura para sentirse bien, para verse bien, para estar en paz y sobre todo para seguir adelante. Esto suele ser lo que se conoce como dependencia emocional. 

Dependencia emocional 

La dependencia emocional es un fenómeno psicológico en el cual una persona basa en exceso su bienestar emocional en la aprobación, atención y afecto de otra. La persona dentro de esta situación busca satisfacer esa necesidad emocional para sentirse bien, al igual que el consumo de sustancias, hay un factor de recompensa que incita a satisfacer esa demanda. 

Pero en el caso de la dependencia emocional, la recompensa no se basa en sustancias químicas sino en las interacciones y conexiones emocionales. Cuando una persona dependiente emocionalmente recibe atención, afecto o aprobación, puede experimentar una sensación de bienestar emocional. 

Hay un componente de búsqueda de un elemento externo para satisfacer una necesidad interna. La dependencia emocional a menudo involucra la búsqueda constante de validación y afecto de los demás para mantener una sensación de seguridad y valía. 

Cuando no se obtiene esta recompensa, se manifiestan reacciones físicas, emocionales y comportamentales. Partamos de las más visibles, las físicas. 

Dependencia emocional y sus efectos físicos 

Aquí, se observan elevados niveles de ansiedad y tensión, especialmente en situaciones que involucran la posibilidad de pérdida o ruptura de la relación. Las personas manifiestan los síntomas comunes de la ansiedad como taquicardia, sudoración, dolores de cabeza, problemas intestinales, etc.  Además se manifiestan problemas de sueño, apetito, vigor o energía, y constante estrés muscular. También algunas personas suelen manifestar que sienten una necesidad física de ver o interactuar con la otra persona. 

En el apartado de los síntomas emocionales y conductuales podemos destacar los siguientes. Se caracteriza por necesidad constante de validación, miedo intenso al abandono, lo que puede llevar a comportamientos ansiosos, posesivos y a la habitación de actividades o decisiones independientes, por temor a perder la conexión emocional. 

También las personas pueden sentir que no son lo suficientemente valiosas por sí mismas y buscan constantemente la validación externa para compensar esta percepción. Incluso se llega al extremo de sacrificar sus propias necesidades y deseos para mantener la conexión. 

dependencia emocional
Dependencia emocional

Falta de límites en la dependencia emocional 

Otra característica es que no hay límites personales, pueden sentirse invadidas en sus relaciones o, por el contrario, invadir emocionalmente a los demás. Una persona con dependencia emocional presenta una clara baja autoestima que desemboca en cuadros depresivos, arrebatos emocionales, toma de pésimas decisiones, irritabilidad o exaltación constante ante un mínimo estímulo. 

La dependencia emocional puede llegar a ser incapacitante y desgastante emocionalmente. Para evitar caer en estos patrones, es recomendable fortalecer un autoestima saludable, que fomente la independencia emocional.  Esto significa que serás capaz de gestionar tus propias emociones, no se dependerá completamente de los demás para ser feliz, además que existirá mayor conciencia sobre la valía propia, incluso sin la aprobación constante de los demás. 

Relación sana 

Otro elemento a tener en cuenta es que en una relación sana, cada individuo tiene su propia identidad, intereses y metas. La autoestima sólida permite participar en relaciones equitativas, donde ambos socios se apoyan mutuamente en lugar de depender emocionalmente el uno del otro, el objetivo será la interdependencia. 

Entendiendo lo anterior podemos decir que la dependencia emocional puede ser superada con el cultivo de una sana autoestima. La autoexploración, el establecimiento de límites, la toma de decisiones autónoma y la celebración de logros personales son pasos esenciales en este viaje. 

Recuerda que esta es compleja y al ser un patrón de respuesta emocional, cognitiva y conductual no desaparecerá de manera inmediata, para lograr aprender a gestionar la deberá ser constante e identificar las áreas a fortalecer, puedes lograr todo esto con la ayuda de un terapeuta que te guíe en el camino a una mejor vida emocional.

Referencias

Castelló Blasco, J. (2005). Dependencia emocional, características y tratamiento (1ª ed.). Alianza Editorial.