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Técnicas de abordaje en la depresión infantil

Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, mordiendo solo todas las tristezas, como si el llanto fuera una semilla y yo el único surco de la tierra.

PABLO NERUDA

Depresión infantil

La depresión infantil es el resultado de la interacción de factores ambientales y personales. Un niño muy vulnerable se puede derrumbar ante pequeñas contrariedades, mientras que un niño competente sólo se viene abajo ante una gran adversidad.

La incapacidad para defenderse del ambiente, los problemas familiares, los problemas del matrimonio, dificultades adaptativas, ser relegado por una condición física, reforzar constantemente los puntos negativos, las comparaciones, el ambiente hostil del hogar, la pérdida de un ser amado, son factores que influyen a que se produzca un cuadro de depresión infantil.

Para las técnicas de abordaje se tomará en cuenta criterios y modelos teóricos que buscan explicar las principales características y posibles orígenes de la depresión, si deseas conocer  más acerca de otro signos, síntomas y manifestaciones, consulta nuestro artículo, Factores asociados a la depresión infantil.     

Técnicas de abordaje en la depresión infantil.
Técnicas de abordaje en la depresión infantil.

Criterios Weinberg

Junto con el DSM, los criterios Weinberg, son otro sistema muy aceptado para identificar los síntomas de la depresión infantil,

Los criterios Weinberg (Weinberg, Rutman, Sullivan, Pencik y Dietz, 1973), se dividen en síntomas primarios y secundarios, abarcando cognición, estado del ánimo, ideas suicidas, conducta agresiva, problemas con el ciclo del sueño, y otras áreas que se relacionan con lo propuesto en el DSM-V, que regionalmente (América y otros países de Europa) es más utilizado.

Estos son las áreas que aborda este modelo:

Síntomas principales

  • Estado de ánimo disfórico (melancolía)
    1. Expresiones o muestras de tristeza, soledad, desdicha, indefensión y/o pesimismo.
    2. Irritabilidad, se enfada fácilmente.
    3. Hipersensibilidad, llora fácilmente.
    4. Hipersensibilidad, llora fácilmente.
    5. Resulta difícil de complacer.
    6. Ideación auto despreciativa
  • Ideación auto despreciativa
    1. Ideas de persecución.
    2. Deseos de muerte.
    3. Deseo de huir, de escaparse de casa.
    4. Tentativas de suicidio.

Síntomas secundarios

  • Conducta agresiva (agitación)
    1. Dificultades en las relaciones interpersonales.
    2. Facilidad para riñas y pendencias.
    3. Poco respeto.
  • Alteraciones del sueño
    1. Sueño inquieto.
  • Otros
    1. Cambios en el rendimiento escolar.
    2. Socialización disminuida.
    3. Cambios en la actitud hacia la escuela.
    4. Quejas somáticas.
    5. Pérdida de energía habitual.
    6. Cambios en el apetito y/o en el peso habituales.

Evaluación

Entendiendo el posible origen de un cuadro depresivo infantil, además de reconocer la mayoría de los síntomas, signos y posibles manifestaciones, el siguiente paso será dar una evaluación del cuadro que está ese momento, es presuntivo.

Algunos modelos teóricos nos pueden ayudar a ubicar las características ya explicadas en tiempo y espacio apropiados y reconocer origen, factores asociados y desarrollo de la depresión infantil.

Modelos teóricos

Modelo socio ambiental

Destaca la importancia del medio en el origen de la depresión infantil; haciendo referencia el reforzamiento positivo que se le proporciona al niño, influyendo en su estado de ánimo.

En base a ellos se estipula tres pautas propuestas por  Peter M. Lewinsohn (1974)

  1. El ambiente dispone de escasos reforzadores.
  2. Las habilidades del niño para obtener reforzadores son deficitarias.
  3. Los eventos potencialmente reforzantes no son muy numerosos, intensos o variados.

Para Ferster (1966. 1973) las conductas que caracterizan el constructo (depresión) se distinguen cuantitativa, que no cualitativamente, de los comportamientos considerados (no deprimidos) o normales.

Para Lewinsohn (1974) la causa principal de la depresión es la baja tasa de refuerzo positivo contingente con la respuesta, que se explica por una o varias de estas razones:

  • Los potenciales eventos reforzantes para el niño son escasos, poco intensos y/o variados.
  • La disponibilidad de refuerzos en el medio es escasa.
  • Las habilidades del niño, especialmente las sociales, para obtener refuerzos del medio son deficitarias

Modelo de la indefensión aprendida

Los niños aprenden que ciertas conductas llevan consecuencias, que hacer las tareas es algo positivo, que jugar con lodo es algo negativo, que arreglar el cuarto pone felices a sus padres o tutores, si es adolescente, el llegar después de las doce de la madrugada traerá consecuencias graves; estos son patrones esperados y lógicos, que todo las familias más de una vez han puesto en práctica, pero qué sucede cuando el niño no sabe qué esperar.

Cuando las consecuencias de las acciones dependen siempre del estado de humor de los padres; que las cosas que ayer eran bien vistas hoy trae castigos severos.

En estos casos el niño o adolescente afectado no sabe cómo actuar; qué esperar, no existen patrones a los cuales afianzarse, para obtener resultados positivos; existe una falta de control de la situación.

En niño no sabe qué esperar

Para M artin E. P. Seligman (1975) menciona lo siguiente  “la depresión se origina porque la persona vive situaciones incontrolables, aquellas en las que la probabilidad de obtener determinadas consecuencias es la misma si se realiza una acción voluntaria como si no. En caso de avería en el sistema de frenado, pisar el freno o no hacerlo tiene idéntico resultado, el coche no se detiene. No sirve para nada que el conductor apriete a fondo el pedal”. La situación escapa a su control.    

Según Seligman (1975), la secuencia que genera indefensión aprendida es la siguiente:

  1. El niño está expuesto a situaciones incontrolables, o sea, cuando la probabilidad de obtener refuerzo si emite una respuesta operante es igual a la probabilidad de obtener refuerzo si no emite dicha respuesta operante.
  2. Las experiencias de incontrolabilidad producen expectativas de incontrolabilidad, es decir, el niño predice que no tiene control sobre la situación, interfiriendo en aprendizajes adaptativos posteriores.
  3. Las expectativas de incontrolabilidad originan los déficits característicos de la depresión: motivacionales, cognitivas y emocionales.

Modelo Cognitivo

Para Beck, Rush, Show y Emery (1979) las diferentes interpretaciones de una misma situación que realizan los sujetos se deben a sus estilos de pensar idiosincrásicos, determinados por las vivencias personales de la primera’ infancia.

Posteriormente, los esquemas se activan en circunstancias similares y aparece la tríada cognitiva de la depresión, o visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro, que causa los síntomas de la depresión: afectivos (disforia, ansiedad, etc.), motivacionales (poca fuerza de voluntad, deseos de escape y evitación, etc.), cognitivos (indecisión, problemas de atención y memoria, etc.), motores (pasividad, dificultades en las relaciones sociales, etc.), fisiológicos (insomnio, pérdida de apetito, etc.)

 En base a ello podemos explicar el origen de la depresión infantil de la siguiente forma:

En el pasado aparecieron situaciones negativas, a muy temprana edad posiblemente; la muerte de un ser querido, un accidente grave, etc., que como consecuencia se crean esquemas de pensamientos sesgados o inadaptados, que nacen de la experiencia vivida, ej. “todos  los adultos me abandonan”, “nadie me quiere”, ”es mi culpa”.

Ya en el presente, aparecen conductas y patrones de pensamiento similares heredados desde la niñez:

Una pelea con la pareja activa las conductas aprendidas y los esquemas desarrollados, llevándolos a pensar que “nadie me quiere”, que, “es mi culpa”, creando la triada de la depresión, en base a su autoconcepto, “no soy digno de ser amado/a” ,  del mundo “no hay nadie ahí para mí”, del futuro “no volveré a confiar en nadie”, dando como consecuencia los síntomas de la depresión.

Abordaje

Ya que para un apropiado abordaje, es necesario muchos más elementos que los expuestos aquí, se tratará de dar pautas generales acerca de la aproximación, de la obtención de información y  de los objetivos a seguir para un caso de depresión infantil.

La entrevista.

La entrevista es la primera herramienta a utilizar, se toma toda la información con respecto al caso y los datos proporcionados, directa o indirectamente al entrevistador, con el fin de validar el motivo por el cual está realizando la consulta.

Existen también entrevistas estructuradas como semi estructuradas que pueden ayudar a encauzar los datos obtenidos para verificar el supuesto de una depresión infantil, entre estas  herramientas están DICA y la D1SC y el modelo de entrevista CCC recoge datos básicos sobre características, causas y consecuencias del trastorno. En la práctica profesional es común utilizar una pauta de entrevista directiva menos estructurada que los protocolos estandarizados. Méndez (1998)

Autor registros

Como una especie de bitácora o diario que puede llevar toda la familia, se hacen registro de los datos y las características mostradas durante el periodo entre las sesiones, los cambios positivos y negativos observados y los posibles desencadenantes.

Herramientas psicométricas

Existen muchas herramientas psicométricas, tanto como escalas y pruebas que se pueden utilizar,  aquí solamente se mencionaran tres: Escala de Evaluación de la Depresión (EED), Cuestionario de depresión infantil y adolescente – CDI y DASS 21.

Terapia

Ya que las características de la depresión infantil, son muy similares para la de los adultos, algunas adaptaciones a terapias ya utilizadas en estos pueden ser de utilidad.

Algunos de los objetivos que se pueden establecer para abordar la depresión infantil son:

  1. Enfocarse en mejorar el estado de ánimo, incentivar a la actividad paso a paso mostrar un nivel de energía, de actividad y de socialización habitual.
  2. La familia como fuente de apoyo y confianza, la escuela como lugar de aprendizaje y guía, las entidades pertinentes como responsables de la protección de la niñez, la religión como sentido de comunidad y enlaces de apoyo.
  3. Identificar patrones de interés ignorados, re-explorarlos o reformularse, de modo que vuelvan hacer interesantes.
  4. Los intereses a trabajar deben de ser académicos, sociales, patrones alimentarios, expresiones más positivas, experimentar alegrías y ganas de querer vivir con actividades nuevas o interesantes.
  5. Reducir la irritabilidad y aumentar la interacción social normal con la familia y los amigos.
  6. Reconocer verbalmente la depresión y resolver sus causas, resultando en la normalización del estado emocional.
  7. Desarrollar unos patrones cognitivos sanos y unas creencias sobre sí mismo y sobre

Conclusión

En base a lo expuesto y a la información disponible, se puede afirmar que la idea de depresión en los niños y adolescentes, va más allá que tristeza e irritabilidad, es compleja y puede ser muy peligrosa no darle el interés que amerita.

La idea de un niño o adolescente deprimido puede parecer chocante, pero es una realidad, algo que ya se documentaba mucho antes de siquiera nombrarla como depresión.

La depresión infantil tiene sus orígenes principalmente en el seno familiar, todo lo que afecta a los padres y la capacidad de estos, para resolver sus propios conflictos, resultan en una consecuencia para el niño o adolescente, ya que ellos son el reflejo de las mecánicas adoptadas en el ambiente familiar, dando como resultado en problemas de ánimo u otros para el implicado.

Se hace hincapié en que en la medida que se tenga sospechas de la depresión infantil se acuda con los profesionales pertinentes, esta no es una guía para diagnosticar un cuadro de depresión, el propósito de este documento es hacer conocer las características y naturaleza general de este cuadro, a manera de artículo informativo y educativo.