Psico-Guia

Para orientar y abordar de manera practica la psicología.

Ánimo

Anatomía de las emociones

Emociones y los sentimientos, sus funciones, formación y posibles consecuencias.

Delante de una situación (peligro, asombro, etc.), el organismo puede generar una reacción general de alerta (neural, endocrina y fisiológica). Esto con el fin de posibilitar las condiciones propicias para que el sujeto sea capaz de responder de la manera más adecuada. Estas alertas están impregnadas de una carga emocional; sin emociones, la respuesta que pudiera dar el sujeto carecería probablemente de valor adaptativo.

Así, surge la pregunta  ¿Qué son las emociones?, en sí, las emociones son experiencias objetivas que surgen como respuestas a estímulos internos o externos. Estos son fenómenos complejos que involucran aspectos cognitivos, fisiológicos/endocrinos y conductuales. Los cuales pueden variar en intensidad y duración, desempeñan un papel crucial en la forma en que percibimos y respondemos al mundo que nos rodea.

El organismo puede generar una reacción general de alerta (neural, endocrina y fisiológica). Esto con el fin de posibilitar las condiciones propicias para que el sujeto sea capaz de responder de la manera más adecuada.
El organismo puede generar una reacción general de alerta (neural, endocrina y fisiológica). Esto con el fin de posibilitar las condiciones propicias para que el sujeto sea capaz de responder de la manera más adecuada.

Manifestaciones

En los seres humanos, la emoción se considera un estado del organismo con diferentes formas de manifestación: 

  • Es un estado con un nivel de activación fisiológica determinado, de acuerdo con la actividad del sistema nervioso autónomo y del sistema neuroendocrino (componentes autonómico y endocrino). 
  • Se genera todo un abanico de respuestas motoras, tanto de la musculatura facial como del resto de músculos (componente conductual). 
  • Hay un procesamiento cognitivo que permite al sujeto hacer una valoración de la situación y ser consciente del estado emocional en el que se encuentra (componente cognitivo o sentimiento).

Probablemente a diferencia de otras especies, la emoción va acompañada de sentimientos. Cuando hablamos con alguien sobre nuestras emociones, normalmente solemos referirnos a cómo nos sentimos y no a conductas prefijadas que se han puesto en marcha. Nos referimos a experiencias privadas y subjetivas. 

Componentes en su formación y comprensión

Es necesario destacar que los tres componentes iniciales de una emoción (componente autonómico, componente endocrino y componente conductual) son los que posibilitan la supervivencia y la adaptación al medio cambiante, y no la experiencia privada o el sentimiento (componente cognitivo). Por este motivo, es lógico pensar que en la evolución filogenética del tejido nervioso primero haya aparecido la emoción y posteriormente el sentimiento

En general, podemos decir que las emociones son disposiciones con una base neural. Estas posibilitan la puesta en marcha de reacciones apropiadas a los acontecimientos que tienen lugar. Su importancia biológica para el individuo es innegable, permitiendo una respuesta que facilite su adaptación a las demandas de la situación, que generalmente resulta cambiante.

A diferencia de lo que algunas personas pueden llegar a creer, las emociones no son “imaginarias” o “inexistentes”. Es decir, estas personas creen que no hay una base física o fisiológica. Las emociones tienen componentes automáticos, endocrino y fisiológicos que intervienen en su percepción y procesamiento.

  • El componente autonómico se encuentra relacionado con las respuestas del sistema nervioso autónomo. Facilitan la rápida movilización de los recursos energéticos que posibilitan la puesta en marcha de las conductas apropiadas para la situación como defenderse o huir. 
  • Componente endocrino: tiene por objeto reforzar las acciones del sistema nervioso autónomo. De esta forma, se secretan catecolaminas (noradrenalina y adrenalina) y hormonas esteroideas. Estas hormonas son conocidas como hormonas del estrés y desempeñan un papel importante en la activación del cuerpo para responder a una situación de estrés o peligro; por su parte las hormonas esteroideas, que pueden incluir hormonas como el cortisol, están involucradas en la regulación del estrés y la respuesta inmunitaria a partir de la glándula suprarrenal, conocida también como glándula adrenal. Estas hormonas son liberadas en el torrente sanguíneo y tienen efectos en todo el cuerpo para prepararlo para responder a la situación emocional.
  • El componente fisiológico de las emociones, incluye las estructuras que intervienen en la percepción y procesamiento de las emociones. Estas son diversas, podemos distinguir el hipotálamo, la amígdala, la corteza orbitofrontal lateral, la corteza prefrontal ventromedial, la corteza insular, el polo temporal, la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal dorsolateral, entre otras. Alguna de estas desempeña un papel fundamentalmente efector, mientras que otras forman parte de redes neurales subyacentes a un procesamiento de la información emocional más complejo.
En los seres humanos, la emoción se considera un estado del organismo con diferentes formas de manifestación.
En los seres humanos, la emoción se considera un estado del organismo con diferentes formas de manifestación.

Sistema límbico

El sistema límbico es un conjunto de estructuras cerebrales interconectadas que desempeñan un papel central en el procesamiento emocional y la regulación del comportamiento. Aunque su papel exacto en las emociones sigue siendo objeto de investigación, se cree que el sistema límbico está involucrado en la generación, regulación y experiencia de las emociones. Algunas de las estructuras clave del sistema límbico incluyen:

  • Amígdala: es una estructura en forma de almendra ubicada en el lóbulo temporal del cerebro. Se considera una parte central del sistema límbico y desempeña un papel fundamental en la evaluación y procesamiento de las emociones, especialmente en lo que respecta a las respuestas de miedo y la evaluación de amenazas. La amígdala también está implicada en la formación de recuerdos emocionales y en la regulación de respuestas emocionales.
  • Hipocampo: es una estructura en forma de caballito de mar situada en el lóbulo temporal medial. Aunque se asocia principalmente con la memoria, el hipocampo también está involucrado en el procesamiento emocional. Ayuda a contextualizar las experiencias emocionales dentro del tiempo y el espacio. Esto significa que el hipocampo contribuye a la formación de recuerdos emocionales y a la recuperación de eventos pasados que evocan emociones.
  • Corteza cingulada: es una región cortical ubicada en la superficie medial del cerebro. Se divide en varias subregiones y desempeña un papel importante en la regulación emocional, la atención y la toma de decisiones. La corteza cingulada anterior, en particular, está involucrada en el procesamiento emocional y la evaluación de la saliencia emocional de los estímulos.
  • Hipotálamo: es una estructura situada en la base del cerebro y desempeña un papel crucial en la regulación del sistema nervioso autónomo y la liberación de hormonas relacionadas con el estrés y las emociones. También está involucrado en la regulación de funciones corporales básicas como el hambre, la sed y el sueño, que pueden influir en el estado emocional.
Sistema Límbico.
Sistema Límbico.

Qué entendemos por emociones y sentimientos

Conociendo lo anterior, llegamos al componente cognitivo. Ya que además de generar acción, las emociones generan sentimientos. Estas son las experiencias personales y subjetivas en relación a la emoción y que son menos intensas y más duraderas en el tiempo.

A partir de estas definiciones, podemos valorar la importancia de las emociones y los sentimientos, que nos acompañan durante toda nuestra vida. Continuamente recibimos estímulos externos (aunque no todos sean captados por los sentidos). Utilizamos esa capacidad para recordar, pensar o imaginar determinados episodios que generan esos mismos sentimientos y tendencias emocionales. Incluso cuando dormimos, algunos sueños, al recordarlos, condicionan nuestras emociones y nuestros sentimientos.

Lo ideal

Lo ideal sería que a pesar de las respuestas emocionales y sus implicaciones afectivas o sentimentales; seamos capaces de adaptarnos y entenderlas. Ya que son estados de aviso para realizar las modificaciones necesarias para nuestro bienestar. Pero generalmente esto no es así, la racionalidad mengua, a medida que el umbral de tolerancia emocional lo supera.

Se ha demostrado, mediante tomografía de emisión de positrones y por resonancia magnética funcional, que la amígdala contacta también con el hipotálamo anterior y el septum. Estas conexiones permiten el llamado «atajo emocional», por el que es posible dar una respuesta emocional más rápida antes de que la información llegue al cerebro. 

En muchas ocasiones, cuando desde el lóbulo frontal del cerebro la información le es devuelta al tálamo y a la amígdala, ésta ya ha clasificado el estímulo como potencialmente peligroso y la respuesta ya ha sido dada. Además, la amígdala y sus conexiones con el hipocampo actúa como un «centro de memoria emocional», por medio del circuito tálamo-amígdala-corteza frontal, de manera que si se produce un hecho similar, que ya se haya interpretado anteriormente como vital, se desencadenan respuestas antes de que el cerebro cortical mande sus órdenes. 

Cuanto más intensa es la sensación de peligro, más profundo es el recuerdo grabado en la memoria y más rápida la respuesta de la amígdala. 

Encéfalo Humano.
Encéfalo Humano.

Deferencia de persona en persona

Así, no todas las personas interpretan de igual manera los estímulos estresantes que percibe. Unas lo hacen de forma meditada, tranquila y responsable, mediada por el lóbulo frontal. Éstas son personas que poseen una tolerancia amplia a los estímulos. 

Otras personas reaccionan de manera violenta, con odio, ira o miedo, ante iguales o similares estímulos. Son las que poseen una ventana de «tolerancia estrecha a los estímulos». En este caso, los circuitos que vinculan los procesos corticales con la amígdala están funcionalmente bloqueados e imposibilitan el pensamiento racional. El «modo superior» de pensamiento integrado ha sido suplantado por un «modo inferior». En estas condiciones la respuesta emocional deja de ser adaptativa y flexible y se transforma en problemática, emocional o aflictiva.

Consecuencias de un desbalance emocional

La cronificación de emociones y sentimientos aflictivos puede tener graves consecuencias para la salud mental y física. El deterioro de ciertas conexiones neuronales y la facilitación de otras en direcciones mal-adaptativas pueden contribuir a trastornos mentales como ansiedad, miedo, pánico y trastornos de la personalidad. Cuando los sentimientos aflictivos persisten durante más de tres meses, las conexiones neuronales cambian, lo que puede hacer que cualquier cambio en el entorno se perciba como una amenaza.

Esto puede llevar a un estado de hipervigilancia constante, anticipación de desgracias futuras y ansiedad recurrente. Los neurotransmisores relacionados con la defensa del cuerpo comienzan a actuar, lo que puede resultar en problemas como insomnio, fatiga, falta de apetito, dolor, palpitaciones y trastornos del sistema inmune. Estos cambios prolongados pueden sentar las bases para diversas enfermedades físicas y mentales.

Esto da fe al famoso aforismo romano «mens sana in corpore sano». Existe abundante evidencia científica de que determinadas enfermedades, por ejemplo la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, las cardiovasculares, la fibromialgia, el empeoramiento de la enfermedad coronaria, el colon irritable, la colitis ulcerosa, las que cursan con disminución de la inmunidad (eczemas, psoriasis) e incluso algunos cánceres, se deben en parte a una distonía o un desequilibrio entre la mente y el cuerpo.

Los neurotransmisores de las emociones aflictivas (cortisona, adrenalina y noradrenalina, entre otras) desempeñan un importante papel en su creación y mantenimiento. Las consecuencias de un desequilibrio es tan evidentes que incluso la «vox populi» las ratifica:

  • Los soberbios, avaros, presumidos, airados sobresaltan la sangre y predisponen el cuerpo para que les sobrevenga una enfermedad (Álvaro Cunqueiro).
Lo ideal sería que a pesar de las respuestas emocionales y sus implicaciones afectivas o sentimentales; seamos capaces de adaptarnos y entenderlas.
Lo ideal sería que a pesar de las respuestas emocionales y sus implicaciones afectivas o sentimentales; seamos capaces de adaptarnos y entenderlas.

La practica de la inteligencia emocional

Para evitar llegar a esto puedes poner en práctica la inteligencia emocional, la cual consiste en la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como entender y orientar las emociones de los demás. Se compone de varias habilidades interrelacionadas que incluyen la autoconciencia emocional, la autorregulación emocional, la automotivación, la empatía y las habilidades sociales. La inteligencia emocional nos ayuda a navegar eficazmente por el mundo emocional y puede tener numerosos beneficios para nuestra salud física y emocional:

  • Mejor gestión del estrés: La inteligencia emocional nos permite reconocer nuestras propias emociones y manejarlas de manera efectiva. Esto incluye la capacidad de lidiar con el estrés de manera más saludable, identificar las fuentes de estrés y desarrollar estrategias para manejarlo de manera más constructiva.
  • Relaciones interpersonales más saludables: La empatía y las habilidades sociales son componentes clave de la inteligencia emocional. Al comprender las emociones de los demás y comunicarnos de manera efectiva, podemos desarrollar relaciones más sólidas y satisfactorias con los demás. Esto puede contribuir a un mayor apoyo social, que a su vez está asociado con una mejor salud emocional y física.
  • Toma de decisiones más informada: La inteligencia emocional nos ayuda a evaluar situaciones de manera más completa, teniendo en cuenta tanto la información emocional como la racional. Esto puede conducir a decisiones más equilibradas y fundamentadas, reduciendo la probabilidad de tomar decisiones impulsivas o basadas únicamente en las emociones del momento.
  • Mejor salud mental: La capacidad de reconocer y gestionar nuestras propias emociones puede ayudar a prevenir o mitigar problemas de salud mental como la depresión, la ansiedad y el estrés crónico. La inteligencia emocional nos permite enfrentar los desafíos emocionales con resiliencia y adaptabilidad, promoviendo así un mejor bienestar psicológico.
  • Mejor salud física: Existe evidencia creciente que sugiere que la inteligencia emocional está asociada con una mejor salud física. La gestión efectiva del estrés y las emociones negativas puede reducir la carga sobre el cuerpo y ayudar a prevenir enfermedades relacionadas con el estrés, como enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos y supresión del sistema inmunológico.
Inteligencia Emocional.
Inteligencia Emocional.

Cinco técnicas para su fortalecimiento

Estas 5 técnicas pueden ayudarte a desarrollar y fortalecer tu inteligencia emocional:

Mindfulness

Práctica de la atención plena (mindfulness): La atención plena es la práctica de prestar atención consciente y sin juicio al momento presente. La práctica regular de la atención plena puede ayudarte a aumentar tu autoconciencia emocional al observar tus pensamientos y emociones sin reaccionar impulsivamente. Puedes practicar la atención plena a través de la meditación, la respiración consciente y la atención plena en las actividades diarias.

Identificación y etiquetado de emociones

Aprende a identificar y nombrar tus emociones. Tómate el tiempo para reflexionar sobre cómo te sientes en diferentes situaciones y ponles nombre a esas emociones. Este proceso te ayudará a desarrollar una mayor claridad sobre tus estados emocionales y a comunicarte de manera más efectiva con los demás sobre tus sentimientos.

Desarrollo de la empatía

Practica ponerse en el lugar de los demás y entender sus emociones y perspectivas. La empatía es fundamental para las habilidades sociales y la conexión interpersonal. Trata de escuchar activamente a los demás, prestando atención a sus emociones y mostrando comprensión y apoyo genuinos.

Autocontrol emocional

Regular tus propias emociones y respuestas emocionales. Esto implica reconocer cuando estás experimentando emociones intensas y desarrollar estrategias para manejarlas de manera saludable. Puedes practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda o la visualización, para calmarte en momentos de estrés o ansiedad.

Comunicación asertiva

Aprende a expresar tus emociones de manera clara, honesta y respetuosa. La comunicación asertiva implica comunicar tus necesidades, sentimientos y límites de manera efectiva, sin agresividad ni pasividad. Practica la expresión abierta y honesta de tus emociones en situaciones cotidianas para desarrollar habilidades de comunicación emocional más sólidas.

Estas técnicas pueden ser practicadas de manera regular y gradual para fortalecer tu inteligencia emocional con el tiempo. Recuerda que el desarrollo de la inteligencia emocional es un proceso continuo que requiere práctica y paciencia, pero puede tener beneficios significativos en tu bienestar emocional y en tus relaciones interpersonales.

Inteligencia emocional y como practicar.
Inteligencia emocional y como practicar.

Conclusión

Las emociones son complejas, la educación en temas de entendimiento y gestión, nos ayudara tener una vida emocional mucho mas equilibrada. Dándoles su lugar como un proceso mas del cuerpo humano, nos permitiremos ser mucho mas adaptables, no solo a nuestro entorno, también a las vicisitudes de la vida, ser mas flexibles y sobre todo mas saludables a nivel físico y mental.

Referencias

  • Jodar Vicente, M., Redolar Ripoll, D., Blázquez Alisente, J. L., González Rodríguez, B., Muñoz Marrón, E., Periañez, J. A., & Viejo Sobera, R. (2013). Neuropsicología. Editorial UOC.
  • Pallarés, M. (2010). Emociones y sentimientos: Dónde se forman y cómo se transforman. 1ª edición. Marge Books.